Buscar terreno llano primero
Mi primera carrera en Madrid duró unos cuatro minutos antes de toparme con una cuesta que no había visto venir, por la zona de Príncipe Pío. Llevaba corriendo desde 2019, casi siempre por terreno llano, y nada me había preparado para una ciudad construida sobre tanta pendiente. Madrid está a casi 700 metros sobre el nivel del mar, entre las capitales más altas de Europa, y la inclinación aparece por todas partes, incluidos sitios que en el mapa parecen planos.
Madrid Río fue la solución. El tramo entre el Puente de Segovia y Legazpi son unos 4,5 kilómetros junto al Manzanares sin una sola cuesta real: pavimentado, ancho, con marcas de distancia pintadas en el suelo cada 50 metros y fuentes a lo largo del recorrido. No es paisajístico en el sentido postal, más bien río, corredores, ciclistas y alguna garza, pero me permitió construir una base sin que las piernas discutieran con el terreno. Los fines de semana se llena de familias y patinadores, así que entre semana por la mañana o por la tarde es mejor ventana si lo que quieres es correr de verdad y no hacer eslalon.
Pasé la mayor parte de aquel primer otoño allí, yendo y viniendo bajo el Puente de Toledo, viendo cómo cambiaba la luz sobre el Palacio Real al otro lado del agua. Es también el sitio que le recomendaría a cualquiera que aterrice en Madrid sin mucho rodaje a las espaldas, expatriados incluidos: no hace falta mapa, no hay sorpresas bajo los pies, y hay distancia suficiente para montar un bloque de entrenamiento antes de aventurarse a zonas con más cuesta.
El Retiro, la vuelta que todo el mundo acaba haciendo
Cuando el terreno llano dejó de ser una novedad, El Retiro fue el paso lógico, y es el parque que la mayoría de la gente quiere decir cuando pregunta dónde correr en Madrid. Sí, se puede correr allí, y los madrileños lo hacen, en un número mucho mayor que los turistas que pasean por el Palacio de Cristal. La vuelta clásica sigue el camino de tierra compacta pegado a la valla interior durante unos 4 a 4,5 kilómetros, aunque las variantes que se abren más por el Parterre Francés pueden llegar a los 5 o 5,8 kilómetros según por dónde cortes.
La única cuesta seria es la Cuesta del Ángel Caído, un tramo de unos 500 metros asfaltado en el Paseo de Fernán Núñez, lo bastante corto para no estropearte la sesión pero lo bastante empinado para notarlo. El Paseo de Coches, la avenida recta y larga que parte el parque, es donde se juntan los grupos de series casi todas las tardes. Lo que más me llamó la atención al principio no fue el terreno sino la gente: en hora punta, el camino pegado a la valla puede llegar a atascarse de verdad, lleno de corredores, patinadores y gente que simplemente sale a tomar el aire.
Lo que Madrid Río me dio en confianza, El Retiro me lo dio en compañía. Es el único parque donde correr deja de parecer un recado en solitario: el gimnasio al aire libre cerca de la Puerta de la Reina Mercedes se llena a media sesión, los grupos de entrenamiento se agrupan junto al Estanque Grande por las tardes de diario, y es completamente normal enganchar el ritmo con un desconocido durante un kilómetro sin que ninguno de los dos diga nada al respecto.

En algún punto entre construir base en el Retiro y enfrentarme a cuestas de verdad, dos rutas más se ganaron un sitio fijo en la rotación, menos por el desnivel y más por lo que pide cada sesión concreta.
Tempo en el Paseo de la Castellana
El Paseo de la Castellana se volvió útil el día en que necesité velocidad y no distancia. La avenida es una recta de casi seis kilómetros, desde Plaza de Castilla, pasando por el Bernabéu, las Cuatro Torres y el distrito de AZCA, hasta Plaza de Colón. Es el trazado que usan las grandes carreras de Madrid, como el Maratón de Madrid o la Zara Athleticz Speed Run, precisamente porque es llano y lo bastante ancho para miles de corredores a la vez.
Esa misma planitud es también su principal inconveniente. La Castellana soporta un tráfico intenso durante buena parte del día, así que no es el mejor lugar para correr a mediodía. A primera hora de la mañana o al caer la tarde, cuando el tráfico disminuye, es cuando sus largas rectas se convierten en el escenario perfecto para trabajar el ritmo o hacer entrenamientos de tempo.
Una vuelta rápida cuando hay poco tiempo: Parque del Canal de Isabel II
Hay días que piden una vuelta en vez de una ruta, y el Parque del Canal de Isabel II, en Chamberí, es donde voy cuando solo tengo veinte minutos. El parque rodea un antiguo depósito de agua con una pista de tartán de 1,2 kilómetros marcada cada 100 metros, tan llana que casi no cuenta como entrenamiento, y todo el mundo la corre en sentido contrario a las agujas del reloj, una norma no escrita que evita choques en las curvas más estrechas.
Es demasiado corta para algo que no sean series, pero es suave para las piernas cansadas y rara vez está masificada antes de la hora punta de la tarde. El parque está justo al lado de la piscina Canal de Isabel II, así que en las semanas de más calor la vuelta hace de calentamiento antes de un chapuzón. Si un baño suena mejor que otra vuelta a la pista, aquí tienes el mapa de todas las piscinas públicas de la ciudad.

Persiguiendo el atardecer cuesta arriba en el Parque del Oeste
Cuando ya podía aguantar repeticiones sin quejarme, pasé al Parque del Oeste, junto al Templo de Debod, y la cosa me bajó un poco los humos. La vuelta son unos 4,3 a 4,5 kilómetros, mezclando asfalto con tierra, y las subidas son constantes en vez de puntuales, sobre todo por la zona de la Avenida de Séneca, donde el camino sube lo bastante como para que parezca una sesión de cuestas. Tiene más sombra que el Retiro durante todo el año, algo que importa en julio, pero no es el sitio al que mandaría a alguien en su primer mes corriendo.
La recompensa es la vista. Sube hacia la cresta por encima del Paseo del Pintor Rosales cerca del atardecer y la Sierra de Guadarrama se dibuja en el horizonte por detrás de la silueta del templo, una de las mejores razones en Madrid para quedarse sin aliento a propósito.
Sumar kilómetros en Casa de Campo
La última pieza encajó cuando necesité distancia real. Casa de Campo, el antiguo coto de caza real al oeste del río, tiene un perímetro de unos 16 kilómetros y suficientes caminos interiores para montar una tirada larga sin repetir terreno. Está cerca del INEF, la escuela nacional de deporte, así que no es raro cruzarse con atletas que claramente están entrenando algo más serio que un trote de martes. Hay una zona que los locales llaman El Bosque, señalizada en segmentos de cuatro kilómetros para quien haga series con estructura.
El pero es real: hay pocas fuentes una vez que te metes dentro, y los caminos se bifurcan con la frecuencia suficiente como para desorientarse fácilmente, sobre todo las primeras veces. Sigo prefiriendo ir con alguien que conozca el terreno, o al menos con una ruta guardada en el reloj, antes de intentarlo en solitario. La entrada más sencilla si empiezas de cero es la más cercana a la parada de metro de Lago.
Para cuando Casa de Campo me encajó, correr había dejado de ir de demostrar algo a las cuestas y había pasado a ser la parte del día que más me apetecía, que probablemente sea el objetivo real de moverse por una ciudad a pie en vez de a través de la pantalla del móvil.

Ganarse el café con leche
A estas alturas el orden apenas importa. Roto entre las seis rutas según la sesión y la semana, pero el ritual de meta no ha cambiado desde aquella primera carrera desorientante por Príncipe Pío: zapatillas puestas, directa a la cafetería que se ha ganado la carrera. Cada corredor tiene su cafetería segura para cada ruta, la que no tienes que pensar. Estas son las mías:
- Madrid Río: Always Open
- El Retiro: Hola Coffee Lagasca
- Paseo de la Castellana: Gallobúho
- Parque del Canal de Isabel II: Run Run Run
- Parque del Oeste: The Fix
- Casa de Campo: Taberna El Urogallo Lago
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el mejor lugar para correr en Madrid?
Depende del nivel y del objetivo. El tramo llano de 4,5 kilómetros de Madrid Río entre el Puente de Segovia y Legazpi es ideal para principiantes y rodajes suaves, El Retiro funciona para la mayoría de entrenamientos y tiene buen ambiente, y Casa de Campo es la opción para tiradas largas y terreno de trail.
¿Se puede correr en el Parque del Retiro?
Sí. Es uno de los sitios más populares entre los corredores madrileños, con caminos de tierra compacta que rodean el parque y una avenida recta y ancha (el Paseo de Coches) que se usa habitualmente para hacer series.
¿Cuántos kilómetros tiene una vuelta al Retiro?
La vuelta principal por el perímetro mide entre 4 y 4,5 kilómetros aproximadamente. Las variantes que se abren más por los caminos exteriores pueden llegar a unos 5 o 5,8 kilómetros.
¿Dónde puede correr un principiante en Madrid?
El tramo de Madrid Río entre el Puente de Segovia y Legazpi es la opción llana más conocida de la ciudad, sin cuestas reales, con marcas de distancia en el suelo y fuentes frecuentes.
¿Cuál es la mejor hora para salir a correr en Madrid?
Depende de la estación. En invierno, el mediodía y la tarde suelen ser mejor que primera hora, cuando el tráfico y la contaminación están en su punto más alto. En verano, eso cambia: el calor del mediodía hace difícil correr, así que antes de las 8h o después de las 20h es la mejor ventana. Parques como El Retiro y Madrid Río se ven menos afectados por el tráfico en cualquier caso, ya que están alejados de las vías principales.